Hey, te Necesito...

Y es que quiero sentir el resguardo de una persona que me de el cielo, aunque seas tú, no quiero que seas tú, si eres tú, solo quiero un silencio mortal, suficiente; precisamente, un silencio suficiente es lo que quiero y más anhelo. Es que, todo esto, es porque no soy capaz de decirte las cosas, no te las puedo decir a ti ni a nadie más, simplemente perdí mis lágrimas, mi sonrisa y mi propia rabia. No se en quién me convertí, menos para que tú puedas incluso llegar a saber sobre esa persona de la que hablo.

 

No sé cómo me siento, quiero llorar pero no puedo, quiero estallar en un torbellino de emociones erráticas pero no lo logro de ninguna manera, quiero lágrimas en mi vida pero… siempre hay un pero.

 

Quiero dejar de vivir, he pasado un gran periodo de prueba pero no deseo comprar la suscripción a esta mierda, deseo detener tantas turbulencias que llegan a mi corazón, a mi vida, a mi todo. No soy tonto, se que tengo opciones, se que vivo una buena vida, se que se supone que soy una buena persona, se que me “quieren”, se muchas cosas, poco pueden decirme que cambie mi parecer, solo situaciones particularmente espontáneas. No se si esto es una carta suicida, muy probablemente lo sea pero incluso hasta para ello me falta la motivación física; no quiero morir, quiero desaparecer a partir de la coincidencia y la casualidad, que el azar sea mi féretro, mi chivo expiatorio. Quiero que al menos una persona en la faz de la tierra quiera o pueda conocer quien soy en realidad. Quiero ser reconfortado con sinceridad y conocimiento de causa, quiero ser yo, quiero saber quién soy. Quiero morir, quiero dejar de estar, aunque quiero saber qué será de mi, quiero saber qué será de los demás, no quiero ser un colgado más, y si bien, no es un asunto pertinente al ego, es más bien una amalgama de sentimientos que no puedo dejar ir aunque quisiera.

 

Solo me importa lo irrelevante, ojalá mi amor no fuera tan sintético, estoy roto, estoy partido, frágil como una esquirla de vidrio que a cualquiera puede dañar. Quiero dejar de dañar, ser alguien que complemente la vida de alguien sin tener que portar una armadura de blanco caballero o tener que ser ese pedazo de cristal que desgarra el alma de los demás.

 

Si hablo con palabras más o palabras menos, solo podría decir que no quiero hacer más daño y quiero volver a sentir como en algún momento lo hice, no solo las cosas malas; aunque si bien disfruto de alguna manera de mis tragedias, preferiría ser feliz al menos en cierto grado. Mi vida es un eufemismo de mierda que nadie quiere o siquiera puede escuchar, lo que más me detiene, incluso aún más que mi falta de motivación es lo difícil que es decir adiós.

Mi cabeza es un laberinto oscuro. A veces hay como relámpagos que iluminan algunos corredores. Nunca termino de saber por qué hago ciertas cosas.” “En todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en el que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.